Tuve oportunidad de hacer esta ruta 3 veces y la volvería a hacer mil veces más. Amo estos paisajes, la cultura salteña, la gastronomía y sobre todo la calidez y simpatía de su gente.
Te invito a recorrer más de 500 kilómetros entre quebradas, pueblitos detenidos en el tiempo, cardones y bodegas.
Arranquemos los motores…
¡Bienvenidx a Salta y los Valles Calchaquíes!
Etapa 1: Salta – Cafayate (193 km)
Salimos temprano de la capital salteña para tomar la ruta 68 hacia Cafayate y comenzar nuestra vuelta de Salta en auto. Atravesaremos algunos pueblitos de los alrededores de la capital de la provincia como Cerritos, El Carril o General Moldes antes de entrar en la famosa Quebrada de las Conchas.
Atravesada por el río Las Conchas esta quebrada tiene un valor paisajístico impresionante. El tono rijoso de sus laderas, el río zigzagueantes que atraviesa el paisaje, el cielo siempre azul y las inmensas formaciones rocosas hacer de este lugar una visita ineludible.
Algunas paradas obligadas son:
Y hay otras más simpáticas donde tendrás que apelar a tu imaginación como:
Si te gusta la fotografía te recomiendo recorrer esta ruta al atardecer para tener la mejor luz para tus fotos.
Luego de deleitarnos con semejante regalo de la naturaleza llegamos a nuestro primer destino Cafayate.
Etapa 2: Cafayate – Seclantás (131 km)
Luego de relajarte con una buena copa de torrontés seguimos nuestro recorrido de Salta en auto. Este día entrarás en una de las rutas más emblemáticas de América Latina, la Ruta Nacional 40.
La mayor parte de este tramo es de ripio, y aunque está en muy buen estado, esto hará que el recorrido sea un poco más lento. Por lo que te recomiendo salir temprano por la mañana.
Primera parada: Angastaco
En esta zona se produce una de las especias más utilizadas en la cocina argentina, el pimentón. Si estás de suerte podrás ver como los lugareños despliegan miles de ajíes en el suelo para secarlos al sol. Son inmensas alfombras rojas llenas de aroma y sabor.
Además, atravesando este tramo de la ruta vas a descubrir uno de los paisajes más impresionantes de Argentina, la Quebrada de las flechas. Te recomiendo hacer una parada en el kilómetro 4406 donde vas a encontrar un cartel verde que indica el CORTE VENTISQUERO. Allí hay un pequeño sendero que te llevará a un mirador natural, desde el cuál podrás disfrutar prácticamente en soledad y en silencio y la esta maravilla natural.
Segunda parada: Molinos
En este pequeño pueblo fundado en el siglo XVII la mayoría de los viajrxs se detienen para recorrerlo a pie. Pero si quieres dedicarle más tiempo puedes alojarte en la Hacienda de Molinos, una antigua casona del siglo XVII y disfrutar de algunas actividades como:
Si estás solo de paso la Hacienda también es un excelente lugar para parar a comer (recuerda reservar), de hecho es uno de los lugares que elegimos durante la Experiencia Argentina y no solo hemos disfrutado de la excelente cocina regional sino que la gente y el entorno son fabulosos.
Tercera parada: Seclantás
Seguimos nuestra vuelta de Salta en auto y aquí me quiero detener porque este lugar es más que un pueblo típico de la región. En sus alrededores esconde algunos secretos, por lo que te recomiendo hacer una noche aquí para visitar:
Te dije que valdría la pena detenernos en Seclantás, pero sigamos adelante.
Etapa 3: Seclantás – Cachi (54 km)
Un trayecto muy corto nos separa del último de los pueblos calchaquíes que visitaremos durante esta vuelta de Salta en auto, Cachi.
Aquí te propongo que te relajes con los aires tranquilos del pueblo antes de emprender la última etapa.
Cachi es un pueblo que recibe cada vez más turismo. Su plaza, centro histórico y su iglesia invitan a dar un paseo a pie y a disfrutar de una bebida fresca en sus terrazas.
Aquí ya empezamos a sentir la altura y es mejor recargar pilas para lo que sigue.
Etapa 4: Cachi – Salta (162 km)
Y llegamos a la ultima etapa. Este día dejaremos los paisajes áridos y desérticos para sumergirnos en laderas de un verde brillante, la Cuesta del Obispo.
Subiremos al punto más alto, La Piedra del Molino, donde tocaremos las nubes a más de 3.000 metros de altura.
Luego la ruta se transformará en un enorme tobogán que desembocará en un mar de cactus en el Parque Nacional los Cardones. Y no exagero, nunca verás tantos cactus juntos en tu vida.
Y así llegamos al final para reencontrarnos con la capital salteña.
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